sábado, 2 de noviembre de 2013

CARTA AL OLIMPO LITERARIO DE FACEBOOK

A ver si consigo explicarme correctamente, porque parece ser que últimamente estoy algo espeso. Yo escribo este blog porque me hace sentir bien expresar mis pensamientos. No pretendo abrir una nueva página gloriosa en la literatura universal. No entro en polémicas literarias, en las que generalmente suele haber más vanidad que literatura. Si a alguien no le gusta el contenido de las reflexiones y aforismos que salen de mi pobre cabeza de simple mortal, no pasa absolutamente nada: el planeta sigue girando igualmente. Si es mi estilo lo que repele, estamos en la misma situación: el planeta continúa girando sin alterarse lo más mínimo por tan insignificante discrepancia literaria entre los ácaros humanos. Yo escribo como buenamente puedo. No soy un filósofo. Soy un aficionado que ama la literatura. Ni más ni menos. Si no le gusta lo que escribo, con dejar de leerlo, asunto arreglado (ojalá que todo tuviera tan fácil solución). Es por todo ello, que ruego a los infalibles dioses literarios de Facebook que sean compasivos conmigo, y no me lapiden a la menor ocasión, aunque la lapidación sea virtual. Yo no tengo culpa de que tengan un estómago tan exquisito. Por cierto, también me gusta leer. Ya ven que lo mío no tiene arreglo. Que tengan un buen día.
Una persona se convierte en un buen escritor cuando une talento y trabajo. Se conservan originales de poemas de Baudelaire llenos de tachaduras, lo que demuestra que era un escritor concienzudo. Es la misma persona la que por la tarde se enfrenta al papel en blanco, que la por la noche trata de ahogar su feroz desesperación en absenta. Es compatible ser un calavera irremediable con ser un gran escritor (cada cosa en su momento); pero es un error creer que alguien es un buen escritor por ser un calavera pertinaz.
El buen lector, consciente de que los tesoros no flotan, se coloca la escafandra y se sumerge en las profundidades del libro.
De la retórica, que es el arte de la persuasión, al marketing, que es el arte de la manipulación. Evolucionar no es sinónimo de progresar. Ni mucho menos.
Siempre hay que tener presente que los pecados no se cometen contra Dios, sino contra los hombres.
LA LIMOSNA DEL DIABLO

Tras asistir a otra rutinaria sesión de misa, oficiada por un funcionario de la fe católica bien alimentado, se siente nuevamente inmaculado y puro. Entonces, como tantas otras veces, saca de un bolsillo interior de su flamante americana su monedero carísimo de cuero repujado, regalo de su devota esposa, lo abre, y, con dos dedos escrupulosos en forma de precisas pinzas, extrae siete asquerosas monedas de 1 céntimo, guardadas con bienaventurada paciencia para tan piadoso fin, y las deposita en el recipiente en el que el desgraciado que prácticamente vive a la puertas del templo recoge la caridad de las personas de orden y buena conciencia caritativa.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Mientras que los ricos pasan el rato, los pobres se ganan la vida. Dos dimensiones del tiempo muy diferentes.