martes, 2 de diciembre de 2014

Tanto aprendió de sus fracasos que, sin proponérselo, consiguió un éxito espectacular.

lunes, 1 de diciembre de 2014

No queremos el cielo, boy scout sabelotodo; nos basta con vivir dignamente en este mundo. El cielo puede esperar...
En esta Maldita España un juez tiene poder para poner en la puta calle a una mujer de ochenta y tres años, pero no para suspender un partido de fútbol, porque el circo está por encima de la dignidad de las personas.
Nadie discute que la batalla campal entre ultras nada tiene que ver con el fútbol como deporte, pero tampoco se puede discutir que el fútbol, entendido como fenómeno social, se ha convertido en algo monstruosamente sagrado.
La Policía ha de emplear mano de acero con los ultras hijos de puta que convierten un espacio público, civil, de convivencia pacífica, en un campo de batalla. 
Los presidentes de los clubes de fútbol se rasgan las vestiduras hipócritamente condenando las barbaridades perpetradas por los ultras, pero bien que los utilizan cuando les conviene que jaleen a sus respectivos equipos. 
Todo lo que poseemos nos posee; sobre todo aquellas cosas de las que ya no somos capaces de prescindir.