"Las palabras son como las monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una". Francisco de Quevedo
martes, 2 de diciembre de 2014
Tanto aprendió de sus fracasos que, sin proponérselo, consiguió un
éxito espectacular.
lunes, 1 de diciembre de 2014
No queremos el cielo, boy scout sabelotodo; nos basta con vivir dignamente
en este mundo. El cielo puede esperar...
En esta Maldita España un juez tiene poder para poner en la puta calle a una mujer de ochenta y tres años, pero no para suspender un partido de fútbol, porque el circo está por encima de la dignidad de las personas.
Nadie discute que la batalla campal entre ultras nada tiene que ver con
el fútbol como deporte, pero tampoco se puede discutir que el fútbol, entendido
como fenómeno social, se ha convertido en algo monstruosamente sagrado.
La Policía ha de emplear mano de acero con los ultras hijos de puta que
convierten un espacio público, civil, de convivencia pacífica, en un campo de
batalla.
Los presidentes de los clubes de fútbol se rasgan las vestiduras hipócritamente condenando las barbaridades perpetradas por los ultras, pero bien
que los utilizan cuando les conviene que jaleen a sus respectivos equipos.
Todo lo que poseemos nos posee; sobre todo aquellas cosas de las que
ya no somos capaces de prescindir.