sábado, 3 de enero de 2015

¡Ah!, esos tiempos en los que no se hacen prisioneros
Las dictaduras se construyen sumando ceros.
Es muy fácil acertar en la siguiente generación...
Cuando está solo, el virtuoso no tiene más remedio que reconocer que sus sueños se parecen muchísimo a los deliciosos pecados del libertino. 
Cuando afirmo: “no hay santos”, sé que muchos ateos me odian.
El legítimo, fundamental, derecho a protestar contra un gobierno podrido, convertido en delito.