jueves, 28 de febrero de 2013


Cuando tenemos noticia de alguna de esas durísimas medidas gubernamentales (recortes en el Gasto público) que están arrasando con nuestro Estado del bienestar, sabemos que estamos ante otro de los muchos despropósitos de un gobierno, el del PP, que nos arrastra en su calamitosa deriva. Nos quieren hacer creer que dichas medidas solo afectan a fríos indicadores económicos: PIB, IPC, Ibex 35, etc. Pero nosotros sabemos que detrás de estos indicadores hay personas, hay carne y sangre, hay sueños que saltan en pedazos y horizontes que se nublan, porque al suprimir determinadas partidas presupuestarias, se suprimen servicios fundamentales para la comunidad; se deja de atender a personas que necesitan de esos servicios para completar su formación, y, por supuesto, se despide a las imprescindibles personas que prestan dichos servicios esenciales. Uno de los servicios que se pretende eliminar es El aula de libre acceso de José María de la Puerta, y una de esas imprescindibles personas, a la que se quiere despedir, es nuestra compañera Soraya Vioque. Podemos afirmar que desde que Soraya se incorporó, en el año 2008, no solo comprendió perfectamente la idiosincrasia del servicio desde el primer momento, su carácter formativo y de integración social,  sino que se volcó en el mismo de forma encomiable. Para ello estamos aquí, para encomiar su trabajo y gritar nuestra indignación por su despido, y para mostrar nuestra repulsa a esta forma de gobernar, no solo espantosamente injusta, sino catastróficamente ineficaz. No aceptamos malabares políticos que busquen acallar nuestra protesta; ya está bien de tratarnos como a estúpidos chiquillos. Queremos que Soraya continúe en su puesto de trabajo, con el buen hacer que la caracteriza. Ni más ni menos.
Asisto a la creación de la Coordinadora Social de Cartagena y Comarca. Represento a la Botica del libro de José María de la Puerta.

-¿Tienes un cigarrillo?
-No, yo te iba a pedir uno.
-Entonces, no voy a tener más remedio que comprar.

Al caer el sol, monta en su bicicleta y pedalea más de 5 km hasta llegar a un barrio del extrarradio (le avergüenza que, en el suyo, lo vea algún conocido). Un vez allí, recorre todos los contenedores de basura, (hace tiempo, una rata le enseñó que es mejor no meterse dentro) y en ellos, rebuscando entre los desperdicios de esta sociedad enferma, halla su sustento diario.


Te calzas la boina frente al espejo
y compruebas, con íntima satisfacción,
 que te das un aire a Ernesto Guevara.
Ahora sí, ya estás listo
para hacer lo que más te gusta:
ir de shopping por Espacio Mediterráneo.
Vamos a ver, Juan Antonio Chicharro, bárbaro condecorado: no existe patria más hermosa que el pueblo conviviendo en paz y en libertad; no existe nada más sagrado que dicha convivencia, por muchas imperfecciones que contenga. El ser humano no es perfecto; es perfectible. En las sociedades en las que usted cree, no hay conflictos, porque tampoco hay vida: son sociedades cementerio… La patria que usted añora es una catástrofe rebosante de despropósitos criminales. Usted es un traidor con cara de hiena, una rata cuartelera con galones, un apestoso fantasma de un pasado demasiado reciente. Tiene que ser degradado con deshonor. Y si persiste en sus estúpidas proclamas incendiarias, ser expulsado del ejército español.

miércoles, 27 de febrero de 2013