martes, 11 de octubre de 2016

Pensar más allá del ombligo, de la calle, del barrio… Sentir como si llevaras un niño muerto en los brazos en una cascara de nuez (¡ay, “cóncavas naves”!), o estuvieras rodeado del silencio indiferente de una galaxia recién descubierta… 

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